Qué ver y hacer en Wilderswil y Schynige Platte

Wilderswil, a diez minutos en tren o autobús desde Interlaken, es la base de un ferrocarril de cremallera construido en 1893 que sube 1400 metros en 52 minutos hasta Schynige Platte, a 1967 m.

Es más lento y más empinado que cualquier trayecto del lado de la Jungfrau, precisamente por eso quienes ya han pagado por el Jungfraujoch suelen valorar más esta vista: el tren se aleja lo suficiente como para mostrar todo el muro Eiger-Mönch-Jungfrau sobre el lago Thun y el lago Brienz, en vez de dejarte justo debajo.

Arriba, un jardín alpino con unas 650 especies bordea el corto circuito del Panoramaweg, que se completa en menos de una hora. La línea solo funciona de junio a octubre, según el tiempo y el mantenimiento, así que conviene comprobarlo antes de viajar fuera del pleno verano.